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Historia

  1. Primera generación.
    Nuestro tatarabuelo el señor Guadalupe Mateo junto con su esposa Rufina Hernández,
    ambos campesinos humildes, trabajaban las tierras fértiles sembrando maguey, maíz,
    frijol y calabaza en las parcelas que tenían. El abuelo también trabajaba como mozo para
    los caciques acomodados de aquella época, donde se dedicaba principalmente a las
    labores del proceso de elaboración de mezcal.
    Guadalupe y Rufina tuvieron un hijo de nombre Estanislao Mateo Hernández, quien
    continuó con los trabajos del campo y aprendió el oficio de su padre.
  2. Segunda generación.
    Los bisabuelos Estanislao Mateo y Vicenta Cortés, trabajaban en palenques de mezcal que
    poseían las familias adineradas y con la capacidad de poder elaborar el destilado
    artesanal. Tuvieron a Pedro Mateo quien creció rodeado todo el tiempo del olor al
    maguey cocido, los campos azules de los agaves y viendo a sus padres trabajar el palenque
    de mezcal.
  3. Tercera generación.
    Los abuelos Pedro Mateo Cortés y Francisca Hernández tuvieron la visión, dedicación y
    fuerza de voluntad impulsada por doña Francisca Hernández, quien animó a su esposo a
    realizar la producción de mezcal en un Palenque propio.
    La abuela Francisca Hernández no sólo se conformó con la elaboración de esta bebida
    mística, sino que también se atrevió a ofrecer sus mezcales fuera del pueblo de Santiago
    Matatlán, vendiéndolos en la ciudad de Oaxaca en un expendio llamado “La flor de
    Matatlán”.
    A través de los años ya con 8 hijas emprendían largos caminos por el estado de Oaxaca
    ofreciendo el mezcal ya famoso de la tierra de Matatlán. Sin embargo, solo una de sus
    ocho hijas seguiría con el legado de una familia, siendo así que Hermenegilda Mateo
    Hernández tomara la estafeta en este negocio.
  4. Cuarta generación.
    Hermenegilda Mateo Hernández estando en la ciudad de Oaxaca, conoció a Pedro Pascual
    Santiago originario de San José Piedras Negras Pochutla Oaxaca, a quien le mostró el

mundo místico del mezcal, pero también conocieron el amor y enlazaron sus vidas en
matrimonio en el año 1983. Juntos caminaron largos senderos ofreciendo sus mezcales
casa por casa en cada población que visitaban en los alrededores de la ciudad de Oaxaca.
Sus mezcales los compraban a los abuelos Pedro Mateo y Francisca Hernández para de
esta manera revender en las lejanías del estado y así llevar el sustento a casa. Fue el 8 de
diciembre de 1999 cuando crearon y registraron la marca de mezcal “El Rey de Matatlán”
y en el 2005; juntos construyen su propio Palenque de mezcal artesanal en el cual
actualmente se reciben a turistas y viajeros de todo el mundo que tienen el interés de
conocer la elaboración de este elixir milenario.

  1. Quinta generación.
    El amor y pasión por lo hecho a través de un legado familiar es la mayor responsabilidad
    que tenemos los hijos del señor Pedro Pascual Santiago y de la señora Hermenegilda
    Mateo de Santiago. Conservamos el tesoro de la familia y dedicamos nuestros esfuerzos
    con respeto a nuestra familia que nos enseñó a trabajar de manera honesta, y en armonía
    con la naturaleza y los seres humanos.
    Somos la generación que innova, pero traemos en el alma y el corazón la pureza de un
    mezcal artesanal, y aunque la globalización, industrialización y producción en serie nos
    han alcanzado, es nuestra responsabilidad seguir manteniendo nuestro sello familiar
    honrando a nuestros antepasados que están en cada trago de nuestro mezcal bendito.
    Un sello de historia, tradición y cultura del mezcal, combinado con nuestras profesiones,
    defenderemos y enseñaremos a las nuevas generaciones que solo lo autentico perdura.